Podemos considerar que la digitalización de documentos o fuentes de información es una tendencia de la biblioteca del siglo XXI. Dadas las circunstancias de que asistimos a una nueva realidad social y documental en una doble dimensión. Por un lado, las transformaciones y avance tecnológico ameritan nuevas formas de tratamiento y de servicios de información. Por otro lado, el vertiginoso crecimiento de la producción o creación de informaciones, requiere métodos eficaces para asegurar la conservación y el acceso a dichas informaciones. Estas ideas justifican la necesidad e importancia de cualquier proyecto de digitalización.
Ahora bien, el proceso de digitalización no es una tarea pura y simple que se da a la ligera, sino que es una actividad tan importante como compleja. En él, deben converger muchos elementos que van a asegurar el éxito de dicho proyecto. Por ejemplo, se debe contemplar el marco normativo, es decir, las directrices y normas nacionales e internacionales que regulan esta actividad y un marco legal para la gestión de los derechos de los autores o creadores de las obras. De igual modo, se deben considerar algunos aspectos básicos y técnicos para el tratamiento y manejo de la información digitalizada. Además, todo proyecto debe partir de un plan en el que se diseñe y se plasmen todas las acciones a realizar, por eso se requiere de uno procedimientos estratégico para la digitalización.
Dentro del marco normativo, con lo que se cuenta para la regulación y realización de proyectos de digitalización, está el documento "Directrices para proyectos de digitalización de colecciones y fondos de dominio público, en particular para aquellos custodiados en biblioteca y archivos". Este es el resultado de los trabajos realizados por expertos de IFLA e
ICA (International Council on Archives) invitados por la UNESCO. "Estas directrices identifican y discuten las cuestiones
clave relativas a la conceptualización, planificación e implementación de un proyecto de digitalización, con recomendaciones de “buenas prácticas” que
deben seguirse en cada una de las etapas del proceso", según el mismo documento.
Es destacable también el aporte de la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en Inglés), la cual contempla diferentes normas para los distintos parámetros sobre la calidad de las imágenes, su visualización, la tecnología, la información y los sistemas de la gestión documental. Igualmente, en nuestro país se ha realizados avances en este aspecto, pero, desde el punto de vista de la bibliotecología, no es suficiente.
En definitiva, en el proceso de digitalización de determinados documentos se debe asegurar la optima calidad de la imagen digital, que tenga una resolución adecuada de visualización, nitidez y fidelidad al original. A fin de cuentas, la digitalización persigue la conservación de los recursos de información y la difusión de los mismos para mayor beneficio y uso de los usuarios.
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