El cerebro del mundo: monopolio o democratización de la información
Evidentemente que una propuesta de esta envergadura, al margen de los beneficios que podría producir, significa un gran peligro si las políticas de manejo de la información no están del todo claras. Esto podría implicar un seguro monopolio del conocimiento. Al mismo tiempo, se podría condicionar o manipular el tipo de información que se quiere dar a conocer. Además, se podría influir fácilmente en las decisiones y en el pensamiento de las personas. Que todo el conocimiento de la humanidad este en poder de una persona o institución sería lo mismo que en un país todos los medios de comunicación estén bajo el control del gobierno o de un empresario. ¿No se elegiría y difundiría la información, atendiendo a determinados intereses?
En contadas ocasiones de la historia, las realidades que se viven en el presente no son más que los sueños o ideas disparatadas de pensadores inadaptados y anacrónicos, que se atreven a pensar diferentes y a mirar más allá de las simples y superficiales cualidades que ofrecen los sentidos. El gran escritor británico H. G. Wells desde 1937 hablaba de la creación de una gran Enciclopedia Mundial que reuniera todo el conocimiento producido por la humanidad. Una época en la que el Internet aun no había gestado su nacimiento. No se pensaba en redes globales de comunicación.
Esta idea de Wells, plasmada en su libro "World Brain" la ha asumido Google y ha querido materializarla con su gran y ambicioso proyecto de digitalizar millones de libros de todo el mundo. Esto dio como resultado la creación del servicio de Google Books. Ahora bien, ¿desea Google contribuir a la democratizarción de la información, mejorar o facilitar el acceso al conocimiento, o es solo un tentáculo más de gran gigante para mantener su hegemonía? ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones con dicho proyecto? Estas interrogantes son abordadas en el documental "Google y el cerebro mundial". Asunto que motiva este artículo.
El documental inicia con unas declaraciones del mismo Wells donde afirma que "no hay un obstáculo real para la creación de un registro eficiente de todo el conocimiento humano". De esta manera, fundamenta la idea del cerebro mundial. Este "debe contener todo lo aprendido, conocido y lo que se esta aprendiendo y conociendo". El documental realiza un acertado análisis del proyecto de Google y todo su proceso de desarrollo. Dicho proyecto tiene un objetivo, aparente, bastante interesante y con un alto sentido de sensibilidad social, el cual, es facilitar el acceso a la información y eliminar las barreras entra las personas y la información. ¿Quién podría negarse a aceptar o no apoyar una iniciativa como esta? ¿No es esto lo que se quiere y se requiere en la actualidad?
La gran barrera con la que se enfrentó Google en este proyecto, quizás por una interpretación literal de la declaración inicial de Wells, fue el aspecto de los derechos de autor con los que gozan los creadores del conocimiento. Inició a digitalizar los libros sin el permiso o la autorización de los autores, desencadenando un ola de demandas legales de todo el mundo y una paralización de la iniciativa. Sería interesante preguntarse, ¿no estaría Google enterado de las implicaciones de su proyecto o de las leyes de derecho de autor o sería más bien un apuesta conscientemente arriesgada donde las pérdidas serían ganancias de todos modos, ya que conservarían la primacía de un gran acervo bibliográfico ya digitalizado y plasmado en el acuerdo final del conflicto con los autores y editores?
Evidentemente que una propuesta de esta envergadura, al margen de los beneficios que podría producir, significa un gran peligro si las políticas de manejo de la información no están del todo claras. Esto podría implicar un seguro monopolio del conocimiento. Al mismo tiempo, se podría condicionar o manipular el tipo de información que se quiere dar a conocer. Además, se podría influir fácilmente en las decisiones y en el pensamiento de las personas. Que todo el conocimiento de la humanidad este en poder de una persona o institución sería lo mismo que en un país todos los medios de comunicación estén bajo el control del gobierno o de un empresario. ¿No se elegiría y difundiría la información, atendiendo a determinados intereses?
El desarrollo de la tecnología y la creciente producción de la información requieren que cada vez más las barreras sean eliminadas y que la información esté más accesible a los ciudadanos para la progresiva construcción del conocimiento. Sin embargo, esto no puede efectuarse al margen del consentimiento y del respecto de los autores. La idea de una biblioteca universal que contenga todo el conocimiento humano para el acceso de todo el mundo es una utopía verdaderamente significativa, pero, ¿esta en manos de quién debe estar? ¿Alguien que comercialice el servicio?

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